Translate

sábado, 14 de septiembre de 2013

LAS LEYES EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE EN RELACIÓN 
CON LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Por terroríficas que las cifras puedan parecer, no son más que la punta del iceberg que se oculta tras el silencio estadístico que envuelve la violación de derechos humanos más extendida, y sin embargo más tolerada e impune: la violencia contra las mujeres (CEPAL, 2007). Las razones de esta invisibilidad estadística son diversas: la renuencia de las víctimas a presentar denuncias; el desconocimiento y/o reticencia del personal sanitario y policial a registrar situaciones de agresiones a mujeres como casos de violencia de género; la debilidad de los sistemas de registro estadístico y la descoordinación y no comparabilidad entre los registros empleados en cada institución, etc. Esta situación hace que sea imposible conocer las dimensiones reales del problema, y darle una respuesta integral y efectiva.
alt
Políticas que transforman
En los últimos años, se están dando importantes pasos en la región para erradicar la violencia contra las mujeres (VCM). El avance más importante ha sido sacar del ámbito privado la violencia de género, donde era visto como un asunto privado y ajeno a la intervención del Estado. Gracias al impulso del movimiento amplio de mujeres, se ha llevado a la esfera pública y se empieza a situar como un problema social, reconociéndose que la VCM es una violación de los derechos humanos.
También, se ha evidenciado que la VCM supone un grave problema de salud pública, que compromete la salud física, erosiona la autoestima y el bienestar emocional y atenta contra la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Representa asimismo un freno para el desarrollo de los pueblos, en razón de los altos costos sociales y económicos que impone a las propias mujeres, la comunidad y el Estado. Actualmente se está empezando a conceptualizar la VCM como un grave problema de (in)seguridad ciudadana, que compromete la gobernabilidad democrática de las sociedades. Por tanto, su erradicación requiere de intervenciones integrales y coordinadas intra e intersectorialmente, que involucren a los actores estatales y la sociedad civil y abarquen los distintos ámbitos; educación, cultura, salud, seguridad, protección social, justicia, legislación y políticas públicas.

Definir qué es la VCM no ha sido una cuestión fácil. La definición más comúnmente aceptada en la actualidad es la establecida en la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, aprobada por las Naciones Unidas en 1993, en donde se entiende por violencia contra la mujer: “…todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Además, la declaración reconoce que la VCM es “una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres” y “uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación respecto al hombre”. Así, permite una mejor comprensión de las causas y da pautas para un abordaje integral del problema.

A nivel regional, la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, conocida como Convención de Belém do Pará (1994), recoge las demandas del movimiento de mujeres del continente y las convierte en compromisos para los Estados. En ella se reafirma que la raíz de la violencia son las relaciones desiguales de poder entre los géneros y que ésta incluye la violencia física, sexual y psicológica.
mini_farol-morado
Todos los países de América Latina y el Caribe han firmado la Convención, y han ido adoptadoleyes y modificado sus códigos penales y civiles de conformidad con la misma. Sin embargo, la mayoría de las legislaciones se centran en la violencia doméstica y sexual y dejan sin atender otras manifestaciones de la violencia; son muchos los países que todavía privilegian la mediación y conciliación en casos de VCM, e incluso algunos países mantienen aún disposiciones jurídicas que eximen al agresor de actos de violación si contrae matrimonio con la víctima, o que consideran las agresiones sexuales como delitos contra el honor.

La mayoría de los países de la Región han formulado planes y programas de lucha contra la VCM. En general, estos programas están a cargo del Mecanismo Nacional de Igualdad, que coordina su implementación con los sectores de salud, justicia, seguridad y educación, así como con redes y organizaciones de mujeres. No obstante, el impacto de estos programas ha sido muy limitado debido a la falta de voluntad política, que se traduce en bajos presupuestos y discontinuidad de los programas; en la baja cobertura y calidad de los servicios de atención implantados; en la débil articulación interinstitucional e intersectorial; en la ausencia de auténticas políticas nacionales de prevención y en la atención marginal prestada al empoderamiento y promoción de la autonomía de las mujeres (CEPAL, 2007).

Las políticas y acciones impulsadas por instituciones gubernamentales y la sociedad civil, para mejorar la atención a las víctimas y la reparación del daño físico, psicológico, económico y social provocado por la violencia, son sin duda importantes avances. Sin embargo, sus efectos serán muy limitados y su carácter meramente paliativo, mientras no haya una voluntad firme de atacar la base misma del problema: la persistencia de patrones estereotipados de masculinidad y feminidad que otorgan a los hombres derechos de control sobre las mujeres y naturalizan el ejercicio de la violencia.
 https://twitter.com/PNUD_ALGenera

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Mitos para no bajar de peso

No entendemos porque a pesar de entrenarnos regularmente ganamos peso , esto se debe a nuestros hábitos alimenticios ya algunos mitos.

1. Si haces ejercicio, no hay que cuidar lo que comes
¿Alguna vez se han tomado una malteada después de salir del gimnasio? Muchas personas asumen que cuando hacen ejercicio pueden comer todo lo que deseen.

La realidad es que no es suficiente hacer ejercicio o comer sano por separado, se necesitan ambos para lograr bajar de peso y mantener una salud óptima.
Una recomendación para contrarrestar el hambre después de hacer ejercicio es comer una fruta, yogur o una barra de granola.

 2. No se debe comer entre horas
Al contrario, las llamadas colaciones, son pequeños snacks cada 3 o 4 horas que permiten dividir la ingesta de calorías a lo largo del día, lo que disminuirá el riesgo de comer demasiado cuando llegue la hora de la comida y evitará los ataques de hambre en los que irremediablemente se cae en antojos poco sanos.

Algunas colaciones saludables son: una barra de  granola, una fruta, verdura picada, nueces, frutos secos, una taza de palomitas de maíz naturales, un yogur.

3. Saltarse comidas adelgaza
Falso. Todas las investigaciones sobre el tema muestran que, en realidad, saltarse las comidas puede desencadenar una sobre compensación y una mayor ingestión de alimentos en la siguiente comida. Y no sólo eso, cuando se salta una comida, el cuerpo compensa la pérdida de energía conservando lo ya ingerido y ralentizando el metabolismo.

4. Los alimentos light no aportan calorías 
Un alimento “light” es aquel que contiene como mínimo un 30% menos de calorías que el alimento convencional, con el que se lo compara. Por lo tanto, sí aporta energía pero en menor cantidad.

En un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de Harvard se comprobó que las personas consumían más cajas de galletas cuando eran etiquetadas como “light” que las que hubieran comido normalmente.  Así que no se confíen con los alimentos light.  Todo en exceso engorda.

5. Bajo en grasa significa bajo en calorías 
Bajo en grasa y bajo en calorías no son sinónimos. Lo que realmente importa cuando se trata de bajar de peso es reducir el consumo de calorías. A pesar de que muchos alimentos tienen la leyenda “bajo en grasa” siguen suministrando calorías a través de los carbohidratos. Lo que es común es que se compense la pérdida de sabor por la reducción de grasas con azúcar o aditivos sintéticos.

Lo que les recomiendo es que no se dejen llevar por la publicidad y lean la etiqueta. Comparen la cantidad de calorías entre el alimento regular y el bajo en grasa.  En muchas ocasiones se van a sorprender cuando comprueben que tienen lo mismo.



Fuente: Ana Arizmendi  y Run Mx

domingo, 8 de septiembre de 2013

PAZ

Por un mundo en paz.
No a la guerra contra Siria ni en otra
 parte del mundo,
Estados Unidos no puede decidir

los destinos de los países.

martes, 4 de junio de 2013

DATOS PARA PENSAR.....

 Así viven o mueren las mujeres en América

La mitad de las mujeres ecuatorianas asesinadas en 
2008 murieron a mano de su pareja o ex pareja, 
en la mayoría de los casos en su propia casa 
(CEPAL, 2009).
En 2007, aproximadamente un 32,6% de las 
mujeres urbanas y un 34,1% de las mujeres 
rurales de 15 años de edad en adelante que no 
estudian no cuentan con ingresos propios
(CEPAL, 2009).
Casi 4 de cada 10 mujeres bolivianas sienten
 que su pareja ejerce distintas formas de 
control sobre su comportamiento, relaciones y 
vida (CEPAL, 2009).
El 67% de las mujeres mexicanas han vivido 
incidentes de violencia por parte de su pareja
 o de otras personas en su familia, en la comunidad, 
en el trabajo o en la escuela (Encuesta Nacional 
de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 
2006).
Una de cada 10 mujeres salvadoreñas ha sufrido
 violencia sexual, la mitad de ellas antes de haber
 cumplido 19 años (Encuesta Nacional de Salud
 Familiar 2008).
De los 2920 homicidios de mujeres registrados en 
Guatemala en los últimos 5 años, solamente se
 informaron 186 detenciones, lo cual equivale a
 una tasa de impunidad del 94% (CEPAL, 2009).
Se estima que 50.000 dominicanas trabajan en la 
industria del sexo, principalmente en Europa, muchas 
de las cuales podrían ser víctimas de trata internaciona
l con fines de explotación sexual (CEPAL, 2007).
23 mujeres detenidas durante un operativo policial en
 San Salvador Atenco (México) denunciaron haber 
sufrido abusos sexuales por parte de los policías que 
las custodiaban (Comisión Nacional de Derechos Humanos,
 2006).
El 36% de las mujeres en situación de desplazamiento
 en Colombia han sido forzadas a tener relaciones
 sexuales con desconocidos (Ministerio de Protección
 Social de Colombia, 2003).
Todos los actores del conflicto colombiano utilizan la 
violencia física, psicológica y sexual contra las mujeres 
como estrategia de guerra (Comisión Interamericana
 de Derechos Humanos, 2006).

http://www.americalatinagenera.org/es/images/stories/tematicas/pie_contenido_6_der_recuadro.png Por terroríficas que estas cifras puedan parecer, no
 son más que la punta del iceberg que se oculta tras
 el silencio estadístico que envuelve la violación de
 derechos humanos más extendida, y sin embargo 
más tolerada e impune: la violencia contra las mujeres 
(CEPAL, 2007). Las razones de esta invisibilidad
 estadística son diversas: la renuencia de las víctimas
 a presentar denuncias; el desconocimiento y/o reticencia
 del personal sanitario y policial a registrar situaciones de 
agresiones a mujeres como casos de violencia de género;
 la debilidad de los sistemas de registro estadístico y la descoordinación y no comparabilidad entre los registros
 empleados en cada institución, etc. Esta situación hace
 que sea imposible conocer las dimensiones reales del
 problema, y darle una respuesta integral y efectiva.


En los últimos años, se están dando importantes pasos 
en la región para erradicar la violencia contra las mujeres 
(VCM). El avance más importante ha sido sacar del ámbito
 privado la violencia de género, donde era visto como un
 asunto privado y ajeno a la intervención del Estado. 
Gracias al impulso del movimiento amplio de mujeres, 
se ha llevado a la esfera pública y se empieza a situar 
como un problema social, reconociéndose que la VCM
 es una violación de los derechos humanos.

También, se ha evidenciado que la VCM supone un 
grave problema de salud pública, que compromete la 
salud física, erosiona la autoestima y el bienestar 
emocional y atenta contra la salud sexual y reproductiva 
de las mujeres. Representa asimismo un freno para el
 desarrollo de los pueblos, en razón de los altos costos
 sociales y económicos que impone a las propias mujeres,
 la comunidad y el Estado. Actualmente se está empezando
 a conceptualizar la VCM como un grave problema de
 (in)seguridad ciudadana, que compromete la 
gobernabilidad democrática de las sociedades. 
Por tanto, su erradicación requiere de intervenciones 
integrales y coordinadas intra e intersectorialmente, 
que involucren a los actores estatales y la sociedad civil
 y abarquen los distintos ámbitos; educación, cultura,
 salud, seguridad, protección social, justicia, legislación 
y políticas públicas.

Definir qué es la VCM no ha sido una cuestión fácil. 
La definición más comúnmente aceptada en la actualidad
 es la establecida en la Declaración sobre la eliminación 
de la violencia contra la mujer, aprobada por las Naciones
 Unidas en 1993, en donde se entiende por violencia 
contra la mujer: “…todo acto de violencia basado en 
la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda 
tener como resultado un daño o sufrimiento físico,
 sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas
 de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de
 la libertad, tanto si se producen en la vida pública como
 en la vida privada”. Además, la declaración reconoce 
que la VCM es “una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres” y 
“uno de los mecanismos sociales fundamentales por 
los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación
 respecto al hombre”. Así, permite una mejor comprensión
 de las causas y da pautas para un abordaje integral
del problema.

A nivel regional, la Convención Interamericana para 
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, 
conocida como Convención de Belém do Pará (1994),
 recoge las demandas del movimiento de mujeres del 
continente y las convierte en compromisos para los Estados.
 En ella se reafirma que la raíz de la violencia son las
 relaciones desiguales de poder entre los géneros y que
 ésta incluye la violencia física, sexual y psicológica.


Todos los países de América Latina y el Caribe han
 firmado la Convención, y han ido adoptado leyes y 
modificado sus códigos penales y civiles de conformidad
 con la misma. Sin embargo, la mayoría de las 
legislaciones   se centran en la violencia doméstica y
 sexual y dejan sin atender otras manifestaciones de 
la violencia; son muchos los países que todavía privilegian
la mediación y conciliación en casos de VCM, e incluso
 algunos países mantienen aún disposiciones jurídicas 
que eximen al agresor de actos de violación si contrae
 matrimonio con la víctima, o que consideran las agresiones 
sexuales como delitos contra el honor.

La mayoría de los países de la Región han formulado 
planes y programas de lucha contra la VCM. En general,
 estos programas están a cargo del Mecanismo Nacional 
de Igualdad, que coordina su implementación con los 
sectores de salud, justicia, seguridad y educación, así 
como con redes y organizaciones de mujeres. No obstante, 
el impacto de estos programas ha sido muy limitado 
debido a la falta de voluntad política, que se traduce
 en bajos presupuestos y discontinuidad de los programas; 
en la baja cobertura y calidad de los servicios 
de atención implantados; en la débil articulación interinstitucional e
 intersectorial; en la ausencia de auténticas políticas 
nacionales de prevención y en la atención marginal 
prestada al empoderamiento y promoción de la 
autonomía de las mujeres (CEPAL, 2007).

Las políticas y acciones impulsadas por instituciones 
gubernamentales y la sociedad civil, para mejorar la
 atención a las víctimas y la reparación del daño físico, 
psicológico, económico y social provocado por la violencia, 
son sin duda importantes avances. Sin embargo, sus efectos
 serán muy limitados y su carácter meramente paliativo,
 mientras no haya una voluntad firme de atacar la base 
misma del problema: la persistencia de patrones 
estereotipados de masculinidad y feminidad que 
otorgan a los hombres derechos de control sobre 
las mujeres y naturalizan el ejercicio de la violencia.

martes, 7 de mayo de 2013

ES TIEMPO DE ESTAR CON DIOS


TENEMOS UN BUEN DESTINO....

Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.  Jeremías  29:11 (TLA)

Lectura Devocional:

En una de nuestros paseos por la montaña, un gran temporal se desató y  nosotros estábamos en carpa. En eso momento nuestros hijos eran pequeños. Recuerdo que oramos y hasta cantamos al Señor haciendo un esfuerzo grande por mantener la calma y esperar que pase el mal tiempo.

Cierto día Jesús se encontraba en una barca descansando cuando se levanto una gran tormenta. Los amigos de Jesús que estaban con El, tuvieron mucho temor al desconocer que el poder de Dios operaba en la vida de Jesús.

Nuestro temor esta sostenido por nuestra ignorancia, al desconocer las capacidades de Dios, esto nos sumerge en el temor acerca de nuestro propio futuro.

La verdad es que los propios discípulos no sabían que Jesús tenía el control de la naturaleza y sobre todo lo creado.

Es probable que estemos en medio de una tormenta  y nuestro desconocimiento, no permite que descansemos,  porque en le fondo de nuestro corazón aun no sabemos cuanto esta dispuesto nuestra amado Señor a hacer por nosotros.

Si hemos decidido decirle SI, a la invitación de ser parte de su familia, entonces ahora somos sus hijos, nuestro trabajo mas importante es creer que su gran amor y tremendo poder están disponibles para nosotros.

No hay situación en nuestra vida que Dios no pueda controlar. Dios nos ha dado su palabra, el ha dicho: … “te tengo en el hueco de mis manos”.

Mientras desconozcamos el poder del Señor, nuestro corazón estará preocupado, solo cuando la fe crece podremos descansar  y confiar que el futuro, será venturoso tal como Dios ya lo pensó para aquellos que lo amamos.


REFLEXIONA:
Lo peor que nos puede ocurrir, no es tener problemas, sino desconocer el amor que Dios tienen por sus hijos. Para esto necesitamos aprender más de nuestro Señor.

RECLAMA:
Señor, quiero descubrir tu maravillosa persona y conocer tu gran poder en mi vida. Necesito pasar más tiempo contigo.

RESPONDE
Jesús, creo en la verdad que dice que tus planes son buenos para mi y que mi corazón en ti puede estar confiado

Marta de biondi
martadebiondi@gmail.com

viernes, 26 de abril de 2013

UNA HISTORIA PARA REFLEXIONAR


NOSOTROS NOS PARECEMOS MUCHO A JONÁS,
 POR  UN LADO SOMOS DESOBEDIENTES Y POR EL OTRO TENEMOS EL MENSAJE QUE SALVA,
 EL MUNDO   NECESITA OÍR  EL MENSAJE DE DIOS PARA CAMBIAR,
SEGUIREMOS ESCAPANDO?   

martes, 26 de marzo de 2013

La Reserva San Guillermo en San Juan

Salvá el hogar del puma
El hogar del puma está en peligro. La Reserva San Guillermo en San Juan, último paraíso salvaje no boscoso de América del Sur y hábitat de especies como el puma y la vicuña, está amenazada por un mega proyecto de la minera Barrick Gold que, para extraer oro, pone en grave riesgo este ecosistema único.
Los explosivos y las sustancias altamente tóxicas que utiliza la minera para hacer perforaciones en la reserva ya están afectando glaciares, principal fuente de agua para la vida de la región. Tenemos que detener a la Barrick Gold o las consecuencias serán catastróficas para este delicado ambiente y los animales que lo habitan.
Éste nuestro momento de actuar. Convertite en la voz de las especies que necesitan que las mineras se vayan para siempre de su tierra. Defendé el hogar del puma. Pedile ahora al gobernador de San Juan, José Luis Gioja que prohiba toda actividad minera en la Reserva San Guillermo.
Participá entrando en el siguiente link:
Compartí esta campaña con todos tus contactos! Para más información podés entrar a www.greenpeace.org.ar. <iframe width="560" height= "315"src="http://www.youtube.com/embed/-JY6ZpL4LfM" frameborder ="0" allowfullscreen></iframe>